Yo no soy escritor

Yo no escribo para vivir, yo vivo para escribir.

Me llaman Eliazar Ortiz, y daría igual cualquier otro nombre porque con ello yo no dejaría de ser yo ni de hacer las cosas que hasta ahora hago.

Quienes me conocen alegan que soy poeta, escritor, y hasta ensayista. Pero supongo que exageran; porque de poeta, escritor, y ensayista no tengo nada.

Es cierto que desde pequeño hilvano versos carentes de rima y otras historias sin sentido; pero eso no me da derecho a usurpar títulos ni vocaciones. Lo mío solo es una forma de ser, y una manera de vivir.

Entonces, ¿cómo llamar literatura a la rebeldía de tu espíritu que lo único que hace es increpar contra las normas de tu sociedad? Y, ¿cómo llamarte escritor cuando lo único que haces es vivir cómo muchos otros tu mundo?

Yo no soy escritor. Yo solo soy un aventurero que intenta cantarle a la vida, a la verdad y al amor. Yo solo soy un soñador que lucha por los viejos sueños de cuando niño.

Yo no soy escritor. Yo solo soy un trotamundos que avanza por el ancho océano de la vida recogiendo las plegarias de aquellos que ríen, lloran, viven, y sufren. Yo solo soy un yo diferente que procura narrar las verdades verdaderas que otras plumas se resistieron a contar.

Yo no soy escritor. Yo solo soy un loco enamorado de la vida que intenta vivir este pedacito de tiempo y espacio que la vida me obsequió. Yo solo soy un buscador distraído que se pierde en las corrientes de los ríos, mientras mira, y a quien le gusta observar los amaneceres azules y los ocasos dorados.

Yo no soy un escritor. Yo solo soy un viajero entusiasmado por partir a diario a pueblos distintos por encontrarse consigo mismo y hallar el mundo perfecto que durante generaciones andan buscando. Yo solo soy un caminante que recorre los serpenteantes caminos de la vida por encontrar una realidad diferente y quedar quedar maravillado o emocionado con aquello desconocido: los paisajes, las culturas, y las voces diferentes.

Yo solo quiero pintar las risas y alegrías de los niños que he visto en las plazuelas lejanas de los pueblos a los que he llegado, y las lágrimas de los otros que empañan mi corazón. Yo solo quiero partir cada día hacia un nuevo destino por encontrarme conmigo mismo y por disfrutar la perfección de la vida en cada espacio tiempo al que llego o estoy. Y para este propósito no llevo más que un diario, una vieja cámara, y uno que otro libro que releo en los ratos de ocio.

Yo solo quiero hacer de mi vida un viaje, y de mi viaje una vida. Yo solo quiero contar mi historia, y mi verdad. Es por ello que escribo solo aquello que vivo, siento, pienso, y quiero; porque lo mío, más que un arte, es una forma de ser y una manera de vivir.

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