Por ahí, por algún lugar se va a Perú

Desde la traición de Alejandro Toledo y Ollanta Humala he ido votando por todos los candidatos, marcando una equis bien grande, para todos, como símbolo de protesta. Sin embargo, no puedo hacer lo mismo en esta segunda vuelta en el que la democracia pende de un hilo. Entonces, como cualquier ciudadano de este país me pregunto: ¿por quién votar? ¿por el señor Castillo o la señora K?

Aquí les presento algunas reflexiones de porqué elegí votar Castillo y no por la señora K.

¿Por qué votaré por Castillo?

De lejos, el profesor Castillo no es el líder que durante tantos años reclamé para mi nación. Aún le falta aprender más de política, le falta algo de liderazgo y mucho de oratoria. Sin embargo, por encima de esas carencias, en medio de esta coyuntura electoral, es el candidato que mejor encarna a la mayoría de hombres de esta nación.

Quizá Castillo no sea el líder que nuestra sociedad necesita; pero, de alguna forma, representa el grito de libertad de miles de oprimidos que a diario sobreviven a base de esfuerzo y trabajo.

No solo es el provinciano en el que muchos se ven reflejados, sino que también es un hombre que conoce la vida del Perú profundo. Además, es alguien que ha vivido en carne propia todas las vicisitudes con el que, a diario, todos tenemos que enfrentarnos para surgir.

Para otros, que luchan desde el anonimato por forjar el devenir de esta nación, les basta con que Castillo sea campesino, rondero y profesor de primaria. Pues, ¿para qué ya quieren a otro traidor de saco y corbata que solo va a entrar a robar y a corromperse? Ya no importan los demagogos que elección tras elección solo saben hacer promesas. Hemos perdido la fe en todos nuestros políticos, pues lo único que han hecho es traicionar la fe y la esperanza de nuestra gente.

Muchos hemos elegido votar por Castillo, no lo porque sea el mal menor, sino porque entre sus propuestas hay ese algo que todos anhelamos: el cambio. Estamos hartos de tanta mentira y traición, hartos de seguir siendo un país tercermundista último en todo, hartos de tanta miseria que la prensa vendida y los politiqueros han sabido maquillar, harto de mendigar oportunidades en un país que tiene muchos recursos, harto de ver con impotencia cómo se llevan nuestros recursos naturales: oro, plata, petróleo, gas… Mi voto por Perú Libre es por ese poco de esperanza que tanta falta le hace a mi pueblo.

¿Cómo votar por esta opción política a quien le han sindicado con Movadef, comunismo y terrorismo?

¿Cómo decido votar por Castillo cuando, según la prédica de los medios de manipulación y los corruptos de siempre, existe el miedo de que tal vez seamos otra Venezuela y Cuba?

Quizá haya algo de verdad en lo de Movadef, que bien ha sabido infiltrarse en algunas organizaciones gremiales del país. Pero más allá de infiltrarse o no, este cuco del Movadef y Conare surgió como una estrategia para traerse abajo la huelga magisterial del año 2017 en que acusaron a los maestros de terroristas, Movadef y Conare. Sin embargo, no hay que olvidar que detrás de esta calumnia hacia los maestros estuvo el gobierno, la prensa mermelera y Patria Roja: el brazo político de todos los gobiernos de turno que no solo controla el sindicato magisterial y los fondos de miles de maestros, sino que también se ha encargado de traicionar todas las huelgas magisteriales.

¿Que seremos otra Venezuela o Cuba?

No, ese es un viejo fantasma que los políticos de derecha resucitan, en cada elección, cada vez que ven amenazado sus intereses económicos y políticos. Para que seamos otra Venezuela o Cuba, Castillo tendría que tener:

  • Mayoría parlamentaria para enquistarse en el poder
  • Tomar el poder por las armas o tener el control de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, Castillo no cuenta con estas condiciones para perpetuarse en el poder. Quien más cumple con estás condiciones, para convertir al Perú en una dictadura, es el fujimorismo que no solo tiene asegurado una mayoría parlamentaria, a través de todas las alianzas y repartijas que hicieron para hacerle frente a Castillo; sino que, también, sus tentáculos alcanzan a todos los poderes y estamentos del estado. Y, por si fuera poco, su padre ya nos ha demostrado cómo convertir una democracia en dictadura, a través del autogolpe de 1992.

¿Qué el comunismo y el terrorismo volverán con Castillo y perderemos la democracia?

Este es otro viejo cuento que ya nadie los cree, porque los han ido utilizando en las elecciones anteriores con Toledo y Ollanta. Los remanentes terroristas están atrincherados entre las enmarañadas selvas del Vraem, pero sin ninguna posibilidad de resurgir; pues no solo están rodeados por todos lados, por las fuerzas del orden, sino que también como sociedad jamás vamos a permitir resurgir al flagelo del terrorismo que tanto daño le ha hecho a nuestra patria.

Que el terrorismo resurja con Castillo es más que improbable. Por el contrario, es curioso y extraño que el fujimorismo utilice los atentados terroristas como instrumento para generar miedo. Y también es bastante extraño que los terroristas les hagan ese flaco favor a los fujimoristas, con sus atentados, en las postrimerías de cada elección.

Más bien, ¿no les suena raro? ¿No creen que si los terroristas pretendieran hacerse con el poder no deberían estar disparándose a los pies en cada elección cometiendo un atentado que muy bien ha sido aprovechado por el fujimorismo? Hay algunas cosas que no encajan tras estos atentados, y el estado debería aclarar. Porque no se puede estar matando a más hermanos en cada elección, solo para que la clase política corrupta infunda miedo.

¿Que habrá fuga de capitales con las nacionalizaciones?

Tal vez haya algo de verdad detrás de esta pregunta. Sin embargo, es necesario nacionalizar sectores estratégicos para satisfacer las necesidades y demandas del país. Por poner un ejemplo, el gas de Camisea. Porque no es justo que los peruanos paguemos el gas más caro mientras regalamos nuestro gas a otros países. No, nosotros no exportamos el gas, las empresas que explotan lo hacen por nosotros y nos pagan una mísera regalía. Cuando lo mejor sería satisfacer primero la demanda de nuestra sociedad y luego darle un valor agregado, a través de la implementación de la industria petroquímica.

Mas, no hay que olvidar que, detrás de cada empresa transnacional hay un monstruo de mil cabezas que no solo tiene el control del mundo, sino que hará lo imposible para desestabilizar un país. Por ello, Castillo, si piensa llevar adelante la nacionalización, tendrá que ser estratégico a fin de evitar el aislacionismo.

Hay sectores estratégicos que el estado debe administarar a fin de satisfacer las necesidades de la población. Porque no podemos seguir regalando más recursos naturales. Pues, ¿qué va a pasar el día que ya no tengamos más recursos que vender a otros países? ¿Qué pasará cuando terminen de explotar todos nuestros recursos naturales? El continente americano va camino a ser otro África, si es que no genera su propia tecnología, y si es que no empieza a procesar los recursos que regala. Tenemos que darle un valor agregado a los recursos que exportamos.

¿Qué no habrá importaciones?

Entre quien entre, es imposible que dejemos de importar. Tenemos que importar conocimiento, tecnología, productos y bienes que no producimos aquí o necesitamos para nuestras industrias. Pero exportar, papa, leche, maíz y tantos otros productos que tranquilamente podemos producir aquí: es absurdo. Es ilógico que, siendo un país agrícola, tengamos que importar productos que ya producimos aquí. Y lo peor, todas estas importaciones, lo único que hacen es perjudicar a miles de familias que viven de la agricultura y la ganadería.

Otros países nos llevan décadas de ventaja. Su agricultura y ganadería están tecnificados. Además, regalan subvenciones económicas a sus empresarios para que exporten a otros países. Es por ello que, el campesino del Perú profundo jamás podrá competir, de igual a igual, con los productores agropecuarios de otros países.

El capitalismo no busca el desarrollo de los pueblos sino solo hacer más rico a los ricos y más pobre a los pobres. Por ello, nuestros gobiernos deben invertir en tecnificar nuestra agricultura, ganadería y otros sectores, con el fin de que podamos competir con otros productores.

Está demostrado, las importaciones de productos que un país ya produce son solo para llevar a la quiebra a esa industria, con el fin de tomar el control. Ha sucedido en el pasado y está sucediendo en América y África.

Reitero hay cosas que no podemos dejar de importar, como: celulares, tabletas, computadoras, maquinarias, medicinas, insumos para la industria y un sin fin de productos que son necesarios para reflotar nuestra economía. Pero, por el otro lado, también debemos de fortalecer la industria nacional para no sigamos siendo un país dependiente.

¿Qué no habrá más turismo con Castillo?

A veces creemos que vivimos del turismo cuando en realidad solo recibimos pequeñas migajas.

Es cierto que en Cusco y en todas las regiones turísticas hay miles de personas que trabajan con el Turismo, ya sea como guías, asistentes, transfer, conductores, cocineros, porteadores ambulantes, taxistas, etc. No se puede negar que el turismo es una de las principales actividades económicas al que muchos nos dedicamos. Tampoco podemos dejar de decir que, esta actividad es muy sensible a la situación política y social de un país. Por ello, se debe promover la inversión en infraestructura turística y generar las condiciones necesarias para acoger a más turistas.

Pero, por otro lado, también tenemos que ser conscientes que, realmente no nos beneficiamos como debería ser del turismo. Pues las grandes cadenas hoteleras, controladas por transnacionales, el monopolio del transporte aéreo, controlado por LATAM, la línea férrea a Machupicchu, controlada por PeruRail, y tantos otros rubros, manejados a su antojo por las OTAS, como: Airbnb, Booking, Expedia y otros; son los que realmente lucran con el turismo.

Acaso no es cierto, por poner un ejemplo, que todos los sectores estratégicos del turismo están en manos de grupos de poder y de capitales extranjeros que nos cobran lo que quieren y nos pagan lo que les sobra.

Por esta razón, el estado debe recuperar algunos sectores estratégicos del turismo para que no sigan lucrando a expensas del trabajo de nuestro pueblo; tanto la SUNAT, los grupos de poder económico y las transnacionales. Además, por esos empresarios del turismo que, a base de esfuerzo y trabajo, a pesar de las circunstancias, han salido y están saliendo adelante; por esos hombres que a diario mueven la industria del turismo; el estado debe crear leyes y condiciones que favorezcan a todos los que trabajamos en el turismo.

Por el otro lado, el estado también tiene que dejar de robar los ingresos que cada región capta por Turismo. Porque no es dable que los ingresos de Machupicchu y de todos los sitios arqueológicos vayan a Lima a engordar los bolsillos de los corruptos.

Es el miedo a perder de estos privilegios que les hace hablar, a los fujimontesinistas, semejante sandez: que no habrá turismo con Castillo. Los fujimoristas y los empresarios que los defienden son los grandes capitalistas qué están detrás de las grandes cadenas hoteleras, transporte aéreo y ferroviario.

¿Qué no se puede cambiar la constitución?

Habría tantas cosas más por hablar sobre las propuestas de Castillo y todas mentiras que la prensa vendida, los faranduleros y los fufitroles han inventado. Sin embargo, más allá de aclarar estos puntos, mi voto por castillo es más por el cambio de la constitución.

La actual constitución política ha sido hecha por un dictador para favorecer a los más ricos. Por ello, al igual que en Chile, necesitamos de una asamblea constituyente que recoja las necesidades y esperanzas de nuestro pueblo. Sin embargo, este cambio de la constitución tiene que darse a través de una consulta popular en el que todos tengamos que decidir el cambio de la constitución y elegir a los representantes, que recogerán los sueños y esperanzas de nuestro país, para redactar una nueva carta magna acorde a estos tiempos modernos.

¿Por qué no votaré por la señora K?

No puedo votar por la señora K, pues sería una traición a mi patria. No puedo votar por ella, porque… ¿cómo votar por la cabecilla de una banda criminal, según la tesis de la fiscalía? ¿Cómo apostar por la hija del séptimo dictador más corrupto del mundo? ¿Cómo apoyar al partido político que sistemáticamente violó los derechos humanos y saqueó las arcas del estado? ¿Cómo darle una nueva oportunidad a quien utilizó al congreso para romper el orden constitucional? ¿Cómo seguir apostando por una ficha de la clase criolla que nos ha gobernado durante estos 200 años? ¿Cómo votar por alguien que representa a los corruptos del país y al poder económico que desde las sombras gobierna la nación?

A la señora K no le importa el país sino solo tomar el poder. O tal vez, más que el poder, es su desesperación para salvarse de la cárcel e indultar a su padre.

¿Qué está arrepentida y que está vez será diferente?

Gallina que come huevos, aunque le quemen el pico seguirá comiendo huevos. No, yo no le creo en sus lágrimas de cocodrilo. Simplemente es una estratagema más para llegar al poder.

Unas disculpas interesadas no bastan para borrar la arrogancia de la maquinaria fujimorista que en esta segunda vuelta ha mostrado todos sus colmillos con tal de hacerse con el poder. Unas discuplas electoreras no arreglan todo el daño que el fujimorismo le ha hecho al país.

¿Qué va a salvar la democracia?

¿Cómo la hija de un dictador va a salvar la democracia? Eso es un absurdo. Más bien nosotros debemos de luchar para que el fujimorismo no nos arrebate nuevamente la democracia.

Los vendepatrias que vendieron casi todas las empresas estatales no pueden ser los salvadores de la democracia. Y lo que es peor aún, con ese cuento de salvar la democracia, no pueden seguir perpetuándose más en el poder para seguir controlándonos.

¿Qué lo respaldan los políticos del país, la prensa y muchos intelectuales?

Claro que lo respaldan todas las tiendas políticas, incluso aquellos que ayer lo criticaban, lo respaldan no porque sea una opción política sino porque al final son el mismo grupo de poder.

Por eso a veces, pienso que este circo electoral no ha sido más otro mecanismo para legitimar a los grupos de poder que cada cinco años se van turnando el poder. Al final, son las mismas cabezas del mismo monstruo.

¿Qué hay votar por ella para que no se vayan del país muchos faranduleros, chauvinistas y gente que tiene plata?

Entonces con mayor razón habrpa que votar por Castillo, para que todos estos parásitos que viven del estado se larguen del país. Porque, ¿cuándo ha estado esta gente pituca en los momentos más decisivos del país? ¿Qué bien le han hecho a este país esos periodistas arribistas y esos faranduleros más preocupados en fomentar el consumismo y la estupidización de la sociedad?

Durante las guerras que el país ha afrontado o durante los el flagelo del terrorismo, mucha de esa gente se ha guarecido en sus castillos de cristal.

¿Que deberíamos de votar por ella para recibir los bonos que ha prometido?

Los bonos no son más que un intento más por comprar la conciencia de los electores. Porque, ¿de dónde va a sacar tanto dinero para tantos bonos? Al igual que su padre ¿venderá lo que queda de las empresas estatales para cumplir sus promesas?

Lo promesa de los bonos no es más que una demagogia desesperada que jamás podrá cumplir.

¿Ni comunismo ni capitalismo?

Perú, América, el Mundo, la humanidad debemos de luchar por un nuevo pensamiento donde ni el capitalismo salvaje que está depredando la tierra ni el comunismo sigan siendo las únicas opciones políticas.

Por otro lado, después de Castillo tienen que surgir nuevos líderes sociales que realmente representen a todas las sangres de este grandioso país que no se merece más demagodos y traidores. Pues se ha visto que los zorros de arriba y los zorros de abajo jamás se sentarán a conversar, como lo hubiera querido Arguedas, sobre los designios de esta nación. La clase apitucada del país jamás dejará el poder; por ello ahora más que nunca necesitamos de nuevos líderes que nazcan de nuestra sociedad y lleven a buen puerto los destinos de nuestra nación.

En resumen, a pesar que he optado votar por ese futuro incierto, donde aún hay esperanza, que por la corrupción y el terrorismo de estado; también debo de recordar que un gobierno no nos va a cambiar la vida ni va a terminar por solucionar los problemas del país. El gobierno a lo mucho creará condiciones y oportunidades para que todos podamos salir adelante. Creo que el bienestar de cada uno y del país, también depende de nosotros. Por ello, desde los lugares de donde estamos, también debemos hacer patria, procurando cada día ser mejores hombres; porque solo así haremos de esta nación, un país diferente y mejor.

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