Escuelita de Asil

Escuelita de Asil

Clavelito blanco, signo de pureza, tú eres la esperanza de toda mi vida.Escuelita de Asil, escuelita mía, tú eres la esperanza de toda mi vida. Así comenzaba aquella canción que era un himno entre nosotros. Un himno cuyo origen se pierde en la inmensidad del tiempo, como hoy lo hacen los recuerdos. Un himno sagrado

Mi primer recuerdo

Mi primer recuerdo

Al Sureste del majestuoso Padreyoc, al cual llamamos Nevado de Salkantay, y a la margen izquierda del gran río Apurímac se levanta imponente nuestro Arroyo ―digo nuestro, porque yo tan solo fui uno más de aquellas voces que aprendieron la vida en sus praderas y riachuelos―. Aguas Blancas, que así se llama este vergel, un

Yo no soy escritor

Yo no soy escritor

Yo no escribo para vivir, yo vivo para escribir. Me llaman Eliazar Ortiz, y daría igual cualquier otro nombre porque con ello yo no dejaría de ser yo ni de hacer las cosas que hasta ahora hago. Quienes me conocen alegan que soy poeta, escritor, y hasta ensayista. Pero supongo que exageran; porque de poeta,

Hoy, hablaré por nosotros

Hoy hablaré por nosotros

«Por ahí, por algún lugar se va al Perú» Hace más de 25 años mientras volvía a casa, después una estancia de algunos días en una ciudad desconocida hasta entonces para mí, me hice una promesa, una promesa que me perseguiría a lo largo de mi vida y que me increparía con más fuerza en

El día que yo nací

El día que yo nací

El día que yo nací, el sol asomaba su rostro por entre los picachos salvajes del Salkantay, las nubes juguetonas escalaban a tropel las colinas y los peñascos que se levantan hacia el Sur, el viento frío del alba bailaba alegre con los arboles y arbustos de la comarca, los bulliciosos riachuelos murmuraban entre los