Choquequirao, el último refugio de los Incas

Pocos lugares en el mundo poseen la magia y el encanto que tiene Choquequirao; pues, atrae como un imán al viajero que ama la odisea de las largas caminatas, a través de los senderos inexplorados de sus ancestros, que se pierden entre las montañas, la ceja de selva y el tiempo.

Fue la magia de este santuario y las memorias de mis antepasados los que me empujaron a volver una y otra vez; porque de lo contrario no habría otra manera de explicar esta manía mía de volver por veintitrés veces al mismo lugar. Aunque vale la aclaración, nunca fueron los mismos viajes: cada viaje fue una aventura inolvidable a través de las huellas de mis raíces, por comprobar historias y leyendas que señalan a este lugar como el sitio donde murió la gran civilización inca.

Y en medio de tantas idas y venidas, a través de los caminos inexplorados, fui descubriendo esta pasión por las largas caminatas. Una pasión que no morirá nunca, pues a pesar del tiempo transcurrido, desde aquel último viaje, sigo escuchando el llamado de este santuario que desde lo más profundo de los andes sigue llamándome con desesperación.

Pero, cuando han ocurrido tantos viajes te enfrentas a un dilema: no sabes cuál viaje contar. Los recuerdos se entremezclan, las notas tomadas en los diarios de ruta dejan de ser interesante; porque solo recuerdas con claridad el primer y el último viaje, y aquellos otros importantes en los que el tiempo se detuvo.

Complejo arqueológico de Choquequirao
Complejo arqueológico de Choquequirao

Algunas veces con los compañeros y compañeras de la U, otras veces con algunos amigos y conocidos; pero la mayoría de las veces fue con mis hermanos que aún profesan los viajes como religión, y comparten esta pasión por explorar otras tierra y no ser hombres de un solo lugar. Con ellos conocimos cada resquicio: los cruces de los caminos que escalaban acantilados y peñascos, las bosques de p’atis que engalanaban los ariscos senderos, las fuentes de agua y los huertos abandonados donde los loros parlanchines reclamaban por los frutos que los robábamos…

Si por mí fuera seguro que contaría todos los viajes, porque a pesar del tiempo y el olvido todos fueron importantes y necesarios. Mas, para no resultar aburrido, de todos los viajes, tan solo me referiré a tres. Los cuales los entregaré en cuatro post.

  1. En el primer post (CHOQUEQUIRAO, CUNA DE ORO) hablaré sobre Choquequirao, el último refugio de los incas.
  2. En el segundo post (ALGO MÁS QUE UN VIAJE), contaré las aventura del primer viaje a Choquequirao, con los compañeros del colegio.
  3. En el tercer post (RUTAS SAGRADAS DE MIS ANCESTROS), esgrimiré las impresiones y las lecciones aprendidas en la ruta Cachora – Choquequirao – Huanipaca.
  4. Y, en el último post (EXPLORANDO TIERRAS EXTRAÑAS), con cierta nostalgia reviviré las escenas jamás vividas y las más intensas que nos llevaron a explorar sus riachuelos, colinas, pajonales, bosque de queuñas y los filos de sus sagradas montañas que los resguardan.
Choquequirao, sector llamitas
Choquequirao, sector llamitas

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Eliazar Ortiz

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Soy Eliazar Ortiz, un enamorado de la vida, un apasionado de las letras, y un trotamundos distraído.
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